LORI MEYERS se acercan a Galicia para presentar sus nuevos temas. El Jueves 11 de Mayo estarán en la Sala PLAYA CLUB (A Coruña), el Viernes 12 en la Sala Capitol (S.D.C.) y el Sábado 13 de Mayo de 2006 en la Sala LA FABRICA DE CHOCOLATE CLUB (Vigo). Pese a su corta edad – una media de 22 años- Lori Meyers emprendía hace poco más de dos años un emocionante Viaje de Estudios cuya segunda etapa re-arranca con la re-edición de lujo y con canciones nuevas de su segundo álbum Hostal Pimodán. Hostal Pimodán es una versión contemporánea y granadina del hotel parisino que, bajo ese nombre y en la primera mitad del siglo XIX, fue refugio de literatos, pintores, músicos y bohemios que impulsaron la transformación de la sociedad y la cultura, inaugurando definitivamente eso que nos ha dado por llamar modernidad. Lori Meyers miran al Hotel Pimodán con detenimiento y picardía y lo transfiguran en un confortable Hostal en el que se instalan para construir desde allí su propia versión de lo que está por venir mediante canciones con buena memoria y pasmosa habilidad para esquivar comparaciones; canciones que se desenvuelven con idéntica y extraordinaria facilidad tanto por los itinerarios más transitados del pop y el rock como por sus sendas más recónditas. Ya sea de forma premonitoria o casual, los Lori Meyers invocaban el bohemio hotel parisino, clamando desde el primer corte del disco por un lugar donde explotar ‘sin fisuras, su libertad’ y lo mejor es que parece que lo han conseguido. Estrenan nuevo sello, La Incubadora Records, un reducto independiente -en el mejor y más literal sentido de la palabra-, en el seno de la multinacional Universal, y deciden hacerlo reeditando el Hostal para ponerlo en el sitio que merece. En este hostal Lori Meyers han convivido con Thom Monaham (productor de Beachwood Sparks, J Mascis, Pernice Brothers, o Devendra Banhart), logrando un segundo disco que invita a romper con todos los tópicos acerca de segundos discos, a abrir bien los oídos para escuchar antes de juzgar. Junto a Monaham, invitados como Rick Denk (Velvet Crush, The Tyde), Mike Daly (Whiskeytown), o Blake Hazard, sacan brillo a la herencia que el rock americano dejó a los de Loja. Una herencia que viene a unirse a su talento natural para reinventar la vertiente más preciosista del pop y el rock español de los 60 y 70 (El Aprendiz). Una herencia patente en su manera de hacer canciones, en sus descaradas melodías (Dilema) y en una sorprendente capacidad para la armonía vocal (El mejor de sus trabajos) que en Hostal Pimodán sirve para dar salida a textos que empiezan a brillar con intensidad, más allá de los terrenos del estribillo pop, en estructuras poco convencionales que avisan sobre la enorme cantidad de recursos de Lori Meyers y nos recuerdan que hay vida más allá, y más acá, de “los muros de guitarras y melodías angelicales”. Y aprovechando la oportunidad que una edición de lujo les brinda, los de Granada deciden mostrarnos 7 nuevas habitaciones de su Hostal. Dos acústicos, dos versiones y tres temas nuevos que saben a recién hechos. 3 canciones grabadas en Loja justo en el punto de cocción perfecto, antes de tocarlas demasiado, cuando todavía sorprenden a sus creadores, 3 canciones con la frescura y la velocidad de su primer disco que suenan con la claridad de ideas del segundo. Atención a “Televisión”. Lori Meyers suben de dos en dos los escalones del Hostal Pimodán; aprisa, pero sin perder el equilibrio; prestando más atención a los espejos que las fotografías que cuelgan de la pared.